¿Viste que en la mesita de luz de los hoteles siempre hay una Biblia?, bueno en la mia esta “El manual de Zonceras Argentinas”, de Arturo Jauretche lo tengo y lo consulto para entender un poco a este país o mejor dicho a su gente.
Pero todavía no logro entender ¿cómo siempre damos vueltas sobre lo mismo? ¿Bajo que pretexto nos meten en la cabeza determinados mandatos que nos creemos y cargamos para toda la vida?
A mi viejo lo escuche decir mil veces: “Este país tiene los cuatro climas”. ¿Cuáles? Y por otra parte, ¿qué beneficio nos trae tener tantos climas?
Mi tío Alberto, en cambio decía: “En este país, no trabaja el que no quiere”. Y terminó sus días viviendo en una pensión pagada por sus hermanos porque lo despidieron cuando tenia 50 años y nunca mas ¿quiso o pudo? trabajar.
Mi madrina Angélica, por su parte afirmaba: “el campo siempre salvo a este pais”. Años después comprendí de quien nos estaba salvando el campo y realmente prefiero que deje de hacerlo.
A que viene esta sarasa te estarás preguntando ¿no? El punto es que estaba días atrás en Aceitera General Deheza (AGD) –una de las mayores empresas exportadoras de alimentos de la Argentina. De la que es presidente el antes senador del Frente para la Victoria, Roberto Urquía y ahora senador de si mismo. La empresa fue fundada por su padre, Adrián “Ñoño” Urquía. El senador se incorporó a ella en 1970. A finales de los 60, la aceitera entró en quiebra y fueron los empleados quienes la levantaron de entre las cenizas hasta convertirla en la potencia que hoy es. Por esos años, “Ñoño” Urquía había convocado a sus empleados para comunicarles que tomaran de la planta maquinarias o producción que quedaba como parte de pago, porque era la única forma de poder solventar los sueldos. Pero en un gesto único, los trabajadores decidieron unirse y trabajar para sacar adelante la empresa aun pasando varios meses sin cobrar el sueldo. Seguro que el “Ñoño” no le contó esta lección a Roberto; en la que se demuestra una vez mas que son los laburantes y no los dueños quienes hacen grande a una empresa.
Bueno pero como siempre me fui de tema, volviendo al foco. Estaba yo en la sala de espera de AGD y dos individuos al lado mío conversaban sobre las exportaciones argentinas.
-Claro –decía el de saco azul marino con finas rayitas blancas- mientras la gente siga creyendo esto, todo marcha viento en popa.
-Pero por supuesto –esputó el de campera de carpincho y pañuelo al cuello- dejalos que crean nomás que el campo salvara al país. Y como un flash se presentó ante mis ojos mi madrina, diciendo lo mismo. Me fui con toda la moto en mi cabeza.
Dias después lo escucho a Biolcatti, presidente de la Sociedad Rural, diciendo lo mismo. Y ahí me harté.
Agarre la bici y estuve pedaleando 2 horas para descargar la bronca contenida
¡Dejémonos de joder viejo!. Quiero que alguien me diga por favor que país, de los grandes, de esos donde no hay pobres, sustentan su economía en pilares agroganaderos.
Buscalo, no lo vas a encontrar. No existe una economía floreciente vendiendo comodities.
Muchachos que están en el Congreso, piensen en la patria en lugar de pensar en los bolsillos. ¿Será posible?
© 2009 Miguel Cabrera
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